He tenido la fortuna de darle dos vueltas al mundo y los lugares que más he disfrutado son esos lugares donde sientes que realmente viajaste, donde las personas te ven rarisimo, porque tu eres el otro, donde volteas y no puedes leer el idioma.

El sentimiento de otredad, es un sentimiento que me encanta poder experimentarlo.

Viajar no es hacer turismo, o no necesariamente. El que visita un lugar con ojos de turista parece asumir unas directrices externas que le organizan el viaje y se lo hacen más cómodo, pero también menos estimulante, como para implicarse más allá de dejarse llevar de un lado a otro.

Para mi viajar implica incidirte a la realidad ajena, intentar explicártela ordenando sus elementos en un relato para hacerla tuya, conocer, comprender lo otro, ponerse en el lugar del otro.

Creo que es cuestión de actitud, decía Taine que viajamos no para cambiar de lugar, sino de ideas.

Creo incluso que se puede hacer en el mismo lugar donde vivimos, con un ejercicio que es casi dialéctico: de desfamiliarizarte primero con esa realidad para aprehenderla de nuevo con plena conciencia.

Te propongo elegir la curiosidad, despertar tu sensibilidad, así puedas verlo desde otra perspectiva. Sumérgete y cuéntame qué aspectos notaste ahora, que antes no lo hacías. Puedes compartirnos en los comentarios de este blog

  • Diego Ruzzarin