Nostalgia, alegría, miedo o motivación es lo que sentimos cuando el 1 de enero el contador se pone a cero y tenemos por delante 365 nuevas oportunidades.

Incluso antes del momento (no el momento percé) lo que hace que tus niveles de dopamina aumentan alcanzando un grado máximo debido a la anticipación.

Nos despedimos de un número para entrar en otro e incluso hacemos una fiesta para celebrarlo. El fin de año da una sensación de volver a empezar, una nueva oportunidad para ser mejores.

Aunque es simplemente una fecha, no viene cargada con cambios, sólo de significado, mismo que nosotros le adjudicamos.

¿Qué significado le quieres dar tú?

Sea cual sea tu pensamiento, aprovecha esta energía para ser más consciente de la realidad, ponerse nuevos propósitos está bien, siempre y cuando sean el medio para actuar.

La preparación se puede volver una manera de postergar lo que se tiene que hacer, nos hace sentir que estamos avanzando, sí es útil y necesario, pero no suficiente para que se cumpla lo que deseamos.

Recuerda que ese cambio puedes hacerlo sin necesidad de que sea una fecha especial, pero si eso te hace sentir con entusiasmo, úsalo a tu favor.

Quisiera leerte, ¿Qué opinas del cierre/inicio de año? ¿Ha cambiado tu perspectiva al paso de los años? ¿Es necesario cambiar algo?

Te espero en los comentarios, buenas fiestas.

  • Diego Ruzzarin