
A veces la persona que amas es incompatible
Nos prometieron que el amor era perfecto, que todo lo cumplía, que todo cuidaba, que llenaría ese vació en nosotros, pero ¿a qué costo? ¿Qué no es ese mismo amor el que a menudo nos tortura, saca lo peor de nosotros, en lugar de llenar ese vacío lo expone, lo deja en evidencia y como herida abierta que sangra, es un recordatorio de que nada lo puede llenar? El amor puede hacer que las personas se comporten de manera muy irracional, parecidos a la locura misma. Aún así, esa euforia de sentir tan intensamente muchas veces lo vale. Esa intensidad única que nos vibra cada parte de cuerpo lo vale, lo vale todo, todo sacrificio, muchas veces. Aún el sacrificio de la felicidad misma.
En Algunos amores no se puede ser feliz uy estar enamorado al mismo tiempo. Algunos amores no están para darnos felicidad: algunos amores sólo nos harán sufrir. ¿Eso los hace menos dignos? ¿los hace menos amor? EL que ama, ama más allá de la posibilidad de retribución.
¿Si sólo la garantía de éxito y reciprocidad condiciona el amor, no sería el amor algo puramente transaccional?
Amar es aveces justo esa apuesta: apuesta a perder.
La mayoría de las relaciones se acaban por esforzarnos más en tener la razón que entender al otro: para que uno gane otro tiene que perder. Polarizar las conversaciones sólo lleva a la implementación de un sistema derrotado y dominante y esto claramente genera desgaste. Creo que tenemos que saber escoger nuestras batallas y anticipar nuestro propio autosabotaje.
Muchas veces. al imponer y "ganar" en una discusión perdemos al otro, ganando lo que secretamente buscamos...
Página 115 - Libro Incongruencias Pseudointelectuales
¿Qué experiencia has tenido sobre amores incompatibles?
Comentarios (2)
Justo, el amor retribuido es una utopía. El amor real no se envanece, no busca lo suyo, no espera recibir nada a cambio, el amor no es narcisista, por lo tanto el amor no retribuido también es amor. El condicionar dar significa mercantilizar al amor, cosa que el capitalista sabe hacer peligrosamente bien.
Amemos la rosa con todo y espinas, no busquemos crear una receta, dejémonos llevar por el misticismo del amor.
Pero si excluimos la parte transaccional y dejamos de lado buscar la reciprocidad en una relación, ¿Acaso no estaríamos tan expuestos y vulnerables a los juegos egoístas e incluso chantajes de atención de alguien que, el amor desinteresado, genuino, que va más allá de la posibilidad de retribución, no valora?